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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, viernes 26, octubre de 2007
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Faltan 11 millones
Paulovich ®® La noticia de perfil
El otro día pasaba por el ministerio de Producción y Microempresa, y al sentir gritos ingresé a dichas oficinas para enterarme de lo que sucedía; cuando una cholita, a quien no conocía, se me echó a los brazos y me dijo llorando: “Aquí todos somos honrados, pero los 11 millones de dólares que nos prestó Venezuela no aparecen”.
Calmé a la buena mujer y le dije que yo era un microempresario que había acudido al ministerio de Producción y Microempresa para solicitar un microcrédito para adquirir un par de microbuses y que hasta ahora sólo había recibido microexcusas. Respondió la cholita: “!Ay caballero, ayúdenos a encontrar a los macroladrones porque 11 millones de dólares son mucha plata!”.
Las oficinas rebosaban de público, pues unos decían que les habían hecho firmar recibos por cantidades superiores a las que habían recibido, otros alegaban que les habían entregado máquinas de coser que no tenían agujas, mientras otros reclamaban que a ellos les habían negado crédito, pero que a sus hermanas, a sus tías, y a sus suegras les habían prestado plata con recomendaciones de dirigentes políticos que están gobernando.
Me acerqué a un escritorio y le dije al empleado: “Quiero saber en qué estado se halla mi trámite para un crédito destinado a la adquisición de dos microbuses para mi microempresa Expreso La Paz – El Alto”. El empleado me dijo: “Su solicitud ha sido rechazada por el Banco de Venezuela que da la plata, pero podría ser reconsiderada si habla con la ministra Celinda Sosa, quien ahora no está”.
La primera cholita, aquella que lloraba porque en el ministerio de Producción y Microempresa se habían ‘extraviado’ 11 millones de dólares, seguía empeñada en iniciar una investigación policial para dar con el paradero de los millones y me sugirió que debería llamarse a la Policía para iniciar sus trabajos de búsqueda hasta encontrar la cuantiosa suma y dar con los autores del delito.
En efecto, agentes de investigación de la oficina ‘Delitos contra la Propiedad’ se hicieron presentes en el ministerio, pidiendo uno de ellos: “Para comenzar la investigación primero tiene que estar sentada la denuncia”, requisito que tuvo que cumplirse firmándola todos los presentes, menos la ministra Sosa y el capo venezolano que representaría a los que pusieron la plata.
Me atreví a comentar que también deberían ser investigados los venezolanos porque ellos manejaban ‘los fidus’, pero un cholo gordo me dijo: “No sea usted ‘xenófobo’, así que me callé. El jefe de los investigadores dijo con voz recia y bien timbrada: “¡Cierren puertas y ventanas, porque de este local no sale nadie, ya que todos son sospechosos!”.
Aseguradas puertas y ventanas, los investigadores nos registraron los bolsillos y los maletines. Se quedaron con mis únicos 50 pesos que tenía, ignorando lo que se incautaron de los otros. Quisieron buscar los 11 millones de dólares debajo de las polleras de las cholas, pero ellas no lo permitieron. Sigue la pérdida de los 11 millones de dólares en el misterio.
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